En estos días se han presentado en los medios masivos de comunicación múltiples especulaciones a raíz de mi renuncia motivada como Secretario General del partido y en particular sobre el manejo que yo le di a la campaña institucional de publicidad para las elecciones de octubre del 2007.
Siempre he estado y estoy dispuesto a dar las explicaciones y realizar los debates correspondientes a mi gestión. Lo que no acepto es que se siga jugando con mi buen nombre. Es mi deber informar lo sucedido a quienes constituyen la vida y alma del Polo, sus afiliados y afiliadas, con el mayor detalle y precisión posible, para que cada uno tenga elementos veraces sobre los cuales se forme su propia
conclusión. Fui yo quien primero advirtió sobre las dificultades financieras relacionadas con la campaña de publicidad institucional, incluso antes de las elecciones, al saber que no llegarían a materializarse las expectativas que se tenían de donaciones, y al conocer las graves equivocaciones cometidas en las proyecciones de la reposición de votos por parte del equipo administrativo, situación que luego fue agravada por los muy pobres resultados electorales a nivel nacional, con la excepción de Bogotá y


Que los paras quieren meterse en política. Si no fuera porque están de por medio muchas vidas y el dolor de millares de víctimas, se podría pensar que se trataba de un mal chiste.
El informe de evaluación de los primeros tres años de la administración distrital de Luís Eduardo Garzón por parte de Bogotá Como Vamos arroja unos excelentes resultados que además de ser una magnífica noticia para Bogotá, tiene hondas implicaciones para el futuro de Colombia.
Lame duck. Pato cojo. Es el término que usan los gringos para referirse a los mandatarios en las rectas finales de sus administraciones, con el sol a sus espaldas, sin poder y sin futuro.