Comunicado a la Opinión Pública

En estos días se han presentado en los medios masivos de comunicación múltiples especulaciones a raíz de mi renuncia motivada como Secretario General del partido y en particular sobre el manejo que yo le di a la campaña institucional de publicidad para las elecciones de octubre del 2007.

Siempre he estado y estoy dispuesto a dar las explicaciones y realizar los debates correspondientes a mi gestión. Lo que no acepto es que se siga jugando con mi buen nombre. Es mi deber informar lo sucedido a quienes constituyen la vida y alma del Polo, sus afiliados y afiliadas, con el mayor detalle y precisión posible, para que cada uno tenga elementos veraces sobre los cuales se forme su propia
conclusión. Fui yo quien primero advirtió sobre las dificultades financieras relacionadas con la campaña de publicidad institucional, incluso antes de las elecciones, al saber que no llegarían a materializarse las expectativas que se tenían de donaciones, y al conocer las graves equivocaciones cometidas en las proyecciones de la reposición de votos por parte del equipo administrativo, situación que luego fue agravada por los muy pobres resultados electorales a nivel nacional, con la excepción de Bogotá y

Invitación

Los invitamos a conmemorar el crimen de JORGE ELIÉCER GAITÁN el próximo lunes 9 de abril de 2007 a las 8 de la noche en el CAFÉ GAITÁN ( Calle 23 entre carreras 7a. y 9a. ). Hay parqueadero vigilado.

La tarjeta de invitación con toda la información del evento está en los
datos adjuntos de este e-mail.

Les agradecemos si nos colaboran a difundir esta invitación a los miembros y
simpatizantes del POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO, al cuerpo diplomático acreditado en Colombia, a los periodistas de los diferentes medios de comunicación, a su familia, compañeros de trabajo y amigos, por internet,
por teléfono y personalmente.

Por favor, confírmenos su asistencia el lunes 9 de abril de 2007 en la

Columnas de El Espectador

Más claro no canta un gallo

Que los paras quieren meterse en política. Si no fuera porque están de por medio muchas vidas y el dolor de millares de víctimas, se podría pensar que se trataba de un mal chiste.

Si algo se ha constatado en estos últimos meses es que los paras han estado y siguen estando metidos hasta los tuétanos en la política: catorce congresistas, un par de gobernadores y nada más y nada menos que el jefe de inteligencia del Estado, por sólo mencionar algunos. Por medio de la intimidación, la extorsión, el secuestro, las masacres y el sistemático desplazamiento forzado de campesinos, han ejercido una inmensa y nefasta influencia sobre las estructuras del poder político y económico que les ha permitido ejercer el control de facto en muchas regiones del país. Por ello, para rescatar a la democracia de las garras del terror, hoy el reto no es meter a los paras a la política, sino sacarlos.

Columnas de El Espectador

Bogotá vamos bien

El informe de evaluación de los primeros tres años de la administración distrital de Luís Eduardo Garzón por parte de Bogotá Como Vamos arroja unos excelentes resultados que además de ser una magnífica noticia para Bogotá, tiene hondas implicaciones para el futuro de Colombia.

Sin duda, lo más sobresaliente está en lo social: reducciones significativas de pobreza, indigencia y desnutrición y aumentos importantes en cobertura en educación básica y media, alimentación escolar y creación de subsidios para la no deserción.

No sólo se están mejorando las vidas de muchas personas y cumpliendo con creces las metas trazadas en el plan de desarrollo. Lo más significativo es que se está demostrando que la pobreza y la desigualdad no son parte de la naturaleza de las sociedades humanas, ni consecuencia inevitable de nuestra condición de país subdesarrollado, sino que es posible disminuirlas mediante políticas públicas encaminadas a garantizar y desarrollar los derechos humanos. En claro contraste, el modelo neoliberal que el gobierno de Uribe se ha encargado de profundizar a nivel nacional, aumenta la desigualdad y la exclusión.

Columnas de El Espectador

Pato Cojo

Lame duck. Pato cojo. Es el término que usan los gringos para referirse a los mandatarios en las rectas finales de sus administraciones, con el sol a sus espaldas, sin poder y sin futuro.

El presidente George W. Bush, de visita por estos días en nuestra América Latina, es precisamente eso: un pato lisiado, herido, estropeado, vuelto nada. Ya no es el Rico McPato de antes, arrogante y prepotente. Tampoco el travieso Pato Lucas, invadiendo países a la loca. Ni siquiera el divertido Pato Donald, disfrazado de vaquero montado a caballo, haciendo alarde de su desfachatez.

Aunque todavía le faltan casi dos años -veintidós meses para ser exactos- Bush es hoy un presidente debilitado, enredado en la sin salida de Irak, con sólo el 36% de apoyo entre sus compatriotas y ambas cámaras del congreso controladas por los demócratas. Acaba de sufrir un duro golpe con la condena de su ex asesor I. Lewis "Scooter" Libby y lo que le resta a su controvertido mandato desde ya se ve opacado por la campaña para sucederlo, en la que ni los contendores de su propio partido lo defienden.